El Pacífico se levanta con la ayuda de todos

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Oiste ve, ya pasaron dos meses del terremoto del 10 de agosto, y si hay algo que ha caracterizado a las comunidades del Pacífico colombiano es su capacidad de levantarse, incluso cuando parece que todo se viene abajo. Y esta vez, esa expresión fue casi literal.

Pero ojo, porque aunque ya la emergencia dejó de ocupar los titulares de muchos medios, para quienes lo perdieron todo la historia apenas comienza. Por fortuna, hay quienes no se han olvidado de ellos.

Te cuento que la Fundación Herencia de Timbiquí, que lleva más de 20 años trabajando con las comunidades del Pacífico, ha estado presente desde los primeros días de la emergencia. Y lo que comenzó con la entrega de alimentos, colchones y elementos de primera necesidad, hoy se está convirtiendo en algo mucho más grande: la reconstrucción de hogares, escuelas y, sobre todo, de la esperanza.


Una ayuda que llega donde no es fácil llegar

Santa María de Pángala, Munguidó, Los Perea, Taparalito y Cabeceras son cinco comunidades de las zonas rurales de Buenaventura y Chocó que han recibido el acompañamiento de la Fundación.

Allí, el balance de la emergencia es preocupante: más de 236 viviendas y cuatro instituciones educativas afectadas, con por lo menos 727 personas y 763 estudiantes impactados.

Y hay algo que hace todavía más difícil la situación: llegar hasta estos lugares no es tan sencillo como cargar un camión y salir por carretera. En muchas ocasiones hay que navegar durante horas por los ríos, transportar materiales en embarcaciones y enfrentar las dificultades propias de la geografía del Pacífico.

Pero eso no ha detenido el trabajo.

En una de sus visitas más recientes, la Fundación llegó a la comunidad indígena de Santa María de Pángala con más de 300 bultos de cemento, varillas y otros materiales para avanzar en la reconstrucción de dos aulas escolares, como parte de su proyecto Escuelitas con amor.

La iniciativa contempla inicialmente la recuperación de siete viviendas y cuatro instituciones educativas, con un ingrediente fundamental: las propias comunidades están participando activamente en el proceso.

“Nos comprometimos y la comunidad lo estaba esperando”, cuenta Jady Ferney Loango, director ejecutivo de la Fundación Herencia de Timbiquí, quien destaca que este trabajo se está haciendo de la mano de las autoridades locales y, especialmente, de los habitantes.

Porque aquí no se trata simplemente de entregar materiales y marcharse. Se trata de acompañar a las familias para que puedan volver a construir sus propias casas y ayudar a sus vecinos.

Detrás de cada casa caída hay una historia

Alcides Chocho es uno de los habitantes de Santa María de Pángala que todavía recuerda con angustia aquel 10 de agosto.

Estaba en el monte cuando comenzó el terremoto. Los árboles se movían violentamente y hasta las quebradas parecían estremecerse. Cuando logró regresar a su comunidad, encontró su vivienda destruida.

“Nosotros vivimos siete personas y cuando llegué acá, todo estaba caído y mi casa también”, recuerda.

Como muchas familias de la zona, Alcides vive de los cultivos de pancoger, la pesca y otras actividades tradicionales. Pero las dificultades que ya enfrentaban antes del terremoto se agravaron con la emergencia.

Su historia es apenas una de las cientos que hoy necesitan una mano amiga.

Y si perder una casa es doloroso, para los niños del Pacífico también ha sido especialmente difícil perder sus escuelas.

En Cabeceras, por ejemplo, los estudiantes han tenido que continuar sus clases de manera virtual, una alternativa que suena sencilla en las ciudades, pero que en estas comunidades se convierte en todo un desafío.

“No hay señal, no todos los niños tienen equipos, ni teléfonos, ni computadores”, explica Elmer Posso, rector de la Institución Educativa San Pedro Claver, quien espera que pronto los estudiantes puedan regresar a sus salones.

Saulo García, uno de sus alumnos, lo resume de una manera mucho más sencilla: con las clases virtuales no puede compartir con sus compañeros, especialmente con quienes viven en otras comunidades.

Y es que reconstruir una escuela no significa solamente levantar cuatro paredes. También significa devolverles a los niños la posibilidad de encontrarse, jugar, aprender y recuperar algo de la normalidad que el terremoto les arrebató.

La reconstrucción necesita más manos

Aunque los avances son importantes, todavía queda muchísimo por hacer.

Por eso, la Fundación Herencia de Timbiquí mantiene activa su estrategia Banco de Materiales, una iniciativa que invita a empresas, organizaciones y ciudadanos a donar cemento, madera, tejas, herramientas y otros elementos necesarios para recuperar las viviendas y las instituciones educativas.

También se reciben aportes económicos para continuar llevando ayudas a las comunidades.

Y aquí vale la pena recordar algo: cuando ocurre una tragedia, las primeras semanas suelen estar llenas de solidaridad. Llegan las donaciones, las noticias, las campañas y las muestras de apoyo. Pero con el paso del tiempo, la atención se va apagando, aunque las necesidades sigan siendo las mismas.

Por eso es tan importante que el Pacífico no quede en el olvido.

Hoy, mientras muchas familias todavía duermen lejos de sus hogares y cientos de niños esperan volver a sus aulas, hay comunidades enteras trabajando para salir adelante.

Porque el terremoto pudo tumbar sus casas, pero no logró derrumbar las ganas de volver a empezar.

Y si algo nos ha enseñado el Pacífico colombiano es que, cuando su gente se une, hasta las dificultades más grandes se pueden enfrentar.

¿Cómo ayudar?

Pillá, ayudar es fácil. Los que quieran sumarse a esta causa pueden realizar sus donaciones a la Fundación Herencia de Timbiquí a través de la cuenta de ahorros Bancolombia No. 06211683862 o comunicarse al 314 414 0243 para conocer cómo aportar materiales y otros elementos necesarios para la reconstrucción.

Porque dos meses después, la noticia ya no debería ser solamente lo que el terremoto destruyó, sino todo lo que juntos podemos ayudar a reconstruir.

¿Sabes también como ayudar? Compartí esta noticia y contale a tus amigos a ver quien se suma para que entre todos levantemos al Pacífico colombiano.

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